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Capítulo 726: El guerrero del pueblo
Lo bélico parece intrínseco a muchas de las sociedades que exploramos. En la ruptura de esa idea asociada a la #fantasía, creo que su máximo exponente es Úrsula K. Le Guin con Terramar.
El asunto es que nos debemos a nuestros temas y la guerra siempre resulta jugosa.
Hoy vengo a divagar sobre un concepto bastante extendido que ha tenido diversos avatares a lo largo del espacio y tiempo antropológico: el guerrero del pueblo.
Cuando las poblaciones humanas forman parte de un conjunto más amplio que el determinado por su entorno local, se producen relaciones hacia el exterior.
Mientras más alejada esté esa realidad amplia respecto al núcleo local, más lejano parece el concepto y menos control directo suele haber.
Estas realidades amplias suelen afianzarse en una serie de elementos básicos entre los que suele destacar la defensa común del territorio/recursos/integridad.
Esa participación de miembros a la defensa común ha variado ostensiblemente. No han sido pocas veces las que las poblaciones solamente funcionan como núcleos que aportan a los gastos militares, pero otras veces, ya sea por simpleza o complejidad, el tema se complica.
Cuando el espacio amplio no es muy lejano, los poderes centrales suelen conocer más la situación de los núcleos que componen el conjunto. En base a ello, puede establecer peticiones informadas (siendo estas razonables o no dependiendo de las intenciones de quien gobierne).
En muchos casos, puede haber un cierto tipo de personas que posean medios para luchar y esto les haya dado un tipo particular de estatus dentro de la comunidad.
Pero en casos de centralismo más grande y control de armamento, puede requerirse simplemente un número determinado de personas que serán armadas por el poder central. Esto puede ser temporal o con despliegues más prolongados.
Una respuesta a la ampliación de la realidad gestionada es la delegación de pasos intermedios a administradores locales. Es decir, se mantiene ese sistema, aunque el poder directo al que responde la gente del pueblo no es el central sino uno comarcal.
Estos sistemas previos son habituales en mundos antiguos y medievales, la gran diferencia estaría en el poder administrativo central.
En mundos posteriores, se dieron soluciones diversas. Ya hablamos de las quintas como un sistema para un ejército popular y muy numeroso.
Un modelo menos habitual, pero muy atrayente está un poco a medio camino y nace de un sistema fuertemente burocratizado: las obligaciones hacia el armamento de un vecino de la población.
Esto consistiría en una obligación impuesta a toda comunidad de aportar un número determinado de soldados por población y encargarse de pagarle todos los gastos: armamento, sueldo y alimento. Este sistema permite dirigir hacia una realidad cercana el pago militar ya que no pagar implica que tu vecino (o vecinos, dependiendo del tamaño de la población) pasará hambre.
El problema real es lo difícil que es cerciorarse de que eso se vaya a aplicar con justicia. Las posibilidades por otro lado...
Dejadme que me ponga a fliparme un poco.
¿Habéis participado en alguna campaña de micromecenazgo? Son una muestra maravillosa de la sensación de logro colectivo.
Imaginad ahora una ambientación #CiFi o de Fantaciencia en la que la contribución a la guerra fuera así. Es duro lo de convertir la guerra en un juego, pero es algo que ya existe, aquí solo damos un paso en esa dirección.
Imaginad que podéis ver el material, los costes de subsistencia, TODO lo que posee "vuestro soldado". Imaginad la familia y amistades de la persona metiendo más y más dinero para hacer que gane en seguridad.
Ahora imaginad que el estado (lo que puede tener lógica a nivel general) o la compañía malvada de turno (lo que sería comerciar con la muerte) pone una pequeña tasa por cada transacción.
Todas esas personas, la gente del barrio, están apoyando a su gente. Es jugar con todos los sentimientos de comunidad para implicar a la población en la guerra. Estás humanizando a la soldadesca a un punto monumental. Si sobrevive esa persona, será una celebridad local al volver.
Seguro que a alguien ya se le ha ocurrido esta idea. Por si acaso no, haced lo que queráis con ella, veo bastante poco probable que me ponga a escribir CiFi.
Cuídense.